Neus Català, survivante catalane du nazisme et de la guerra civil, est morte

Neus Català, superviviente catalana del nazismo y de la Guerra Civil, ha fallecido este sábado a los 103 años de edad sobre las cinco de la tarde en el geriátrico Guiamets (Tarragona), según han informado fuentes del centro consultadas.

Català, que nació el 6 de octubre de 1915 en Els Guiamets, fue una activista antifascista, republicana y feminista, comprometida con la memoria histórica tras sobrevivir a campos de exterminio nazi, a los que fue deportada durante su exilio en Francia tras la Guerra Civil, y actualmente vivía en una residencia en su municipio natal. Català ha fallecido acompañada por su hija en el centro donde hacía unos años que residía.

 

En 2015, Catalá ofreció una entrevista en Público en la que contó cómo fue delatada por alguien desconocido a las autoridades nazis en 1943, cuando vivía en Francia tras huir de España al final de la Guerra Civil acompañando a 180 niños de los que estaba al cargo en una institución del Maresme. Català se dedicaba entonces a ayudar a los refugiados políticos españoles que huían de la dictadura de Franco. Tras ser detenida, fue enviada al campo de concentración de Ravensbrück y en otro campo situado en la República Checa.

La lucha de Català por la justicia había comenzado mucho antes de pisar un campo de concentración nazi. A los 15 años se afilió al PSUC; y cuando, sublevada contra la tradición de la época de que el esfuerzo familiar fuera en beneficio del hijo varón, marchó por su cuenta y medios a Barcelona para convertirse en enfermera.

Lo consiguió, aunque no tanto por los estudios, que no pudo terminar por el estallido de la Guerra Civil, como por necesidad. En el 37 se convirtió en lo que entonces se llamaba ‘enfermera de sangre’ y fue destinada por el partido a la colonia de Las Acacias para que cuidara de los huérfanos e hijos de combatientes y presos de la República, los niños de Negrín. En 1939, con la caída de Barcelona, acompañaría a los niños hasta Francia.

Continuó su militancia

Català fue liberada en mayo de 1945 por el Ejército Rojo, al fin de la II Guerra Mundial, tras lo que volvió a Francia y continuó la lucha clandestina contra el franquismo y mantuvo su militancia con el PSUC, el PCC, y posteriormente en EUiA; también fue socia de honor y cofundadora de la Fundació Pere Ardiaca, y fue presidenta de la Amical Ravensbrück desde su fundación en 2005.

A finales de los años 60 empezó a recuperar la memoria histórica de las mujeres de la resistencia y deportadas y a recopilar testimonios, que luego relató en 1984 en el libro De la resistencia y la deportación: 50 testimonios de mujeres españolas


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