Conférence Veronica Sierra Blas – 23 février 2014

Verónica Sierra Blas
Université d’Alcalá de Henares
La boîte aux lettres d´Antonio Machado et
les Archives de la Fondation Antonio Machado


Gracias Jöelle por tu amable presentación y buenos días a todos. Es un verdadero placer para mí estar hoy aquí, en Collioure, celebrando el homenaje a nuestro poeta Antonio Machado en el 75 Aniversario de su muerte.

La tarea que me han encomendado esta mañana es, como podrán intuir por el título de mi conferencia, presentarles el resultado de un proyecto que llevamos desarrollando desde el verano de 2010 y cuyo resultado ha sido la conformación del fondo documental «Palabras en el tiempo» en el seno del archivo de la Fundación Antonio Machado de Collioure.

En el fondo documental «Palabras en el tiempo» se reúnen todos aquellos documentos que, año tras año, y de forma espontánea y anónima, la gente ha ido depositando en la tumba y en el buzón de nuestro poeta, y que distintos miembros de la Fundación han conservado, unas veces de manera casual, otras completamente conscientes de su importancia, hasta nuestros días.

No sabemos quién fue la primera persona a quien se le ocurrió escribir a Antonio Machado ni tampoco cuándo lo hizo. Pero sí sabemos que, desde entonces, dedicar unas líneas al poeta tras visitar su tumba se ha convertido en un rito casi sagrado.

Cuando en la década de los años 80 el entonces presidente de la Fundación, Manolo Valiente, pidió al Ayuntamiento que pusiera un buzón al lado de la tumba, esta práctica de homenajear al poeta escribiéndole unas cuantas líneas era ya algo muy habitual. No en vano fue el deseo de evitar que todas esas muestras de reconocimiento y cariño sincero y sentido hacia el poeta se perdieran lo que llevó a Manolo Valiente a solicitar su instalación, como él mismo le confesó a Antonio Machado en el que podría considerarse como el primer mensaje depositado dentro de su buzón:

Yo soy el responsable, Don Antonio, de que el Ayuntamiento de Collioure haya puesto un buzón en la tumba donde reposáis tu querida madre y tú. Perdóname, aunque debo decirte que es lo único que se me ha ocurrido hacer ante la perspectiva de que se pierdan tantos mensajes de amor y respeto hacia ti. Creo que de esta manera todas esas muestras de cariño extraordinario e intenso de tu pueblo podrán conocerse algún día. En ninguno de esos mensajes te piden que hagas milagros, tan sólo hay en ellos promesas de construir la España que soñabas, justa, tolerante, capaz, generosa, regional y nacional, internacional y universal […]. Las cartas y los poemas de la gente te demuestran que tu pueblo está contigo […]. Que no has muerto […] Que tu modestia de hombre bueno sepa perdonarme mi atrevimiento.

El camino que hemos recorrido para llegar hasta aquí no ha sido fácil. Que hoy inauguremos de forma oficial el fondo documental «Palabras en el tiempo» hubiera sido imposible sin la buena voluntad de muchas personas que me han regalado su tiempo y su amistad, y que han trabajado de forma desinteresada, generosa y fiel en este proyecto. A todas ellas debo hoy, quiero hoy, darles las gracias.

Gracias a Miguel Martínez, a Paul Combeau y a todos aquellos miembros de la Fundación que durante tantos años han guardado en sus casas, como si de auténticos tesoros se tratase, los documentos que hoy conforman buena parte del fondo, porque si no lo hubieran hecho, sino les hubieran dado el valor sentimental que les han dado, este proyecto nunca habría existido.

Gracias al Ayuntamiento de Collioure, sobre todo a Michel Moly y a Danielle Tisnés; a la Fundación Antonio Machado de Collioure, de la que me honra ser parte, fundamentalmente a Jöelle Santa-Garcia, a Soledad Arcas y a Quéti Otero; y a la Universidad de Alcalá, sobre todo a su Rector, Fernando Galván, y al profesor Antonio Castillo, director del Seminario y Grupo de Investigación al que pertenezco, porque todos ello depositaron su confianza en mí desde el principio, permitiéndome llevar adelante esta idea, y porque sin su contribución material y también personal no habría nunca podido hacerla realidad.

Por supuesto, gracias a mi equipo de trabajo, a Carmen Serrano, a Guadalupe Adámez, a Érika Fernández, a Violeta Pérez y a Elena Fernández, que tantos esfuerzos han dedicado a esta tarea y que tan pacientemente la han llevado a cabo a mi lado, porque sin su ilusión y sin su entrega puedo asegurarles que yo hoy no estaría aquí.

Y, finalmente, gracias también a todas aquellas personas que han escrito a Antonio Machado a lo largo del tiempo y contra el tiempo, porque ellas son las creadoras y protagonistas de este fondo y, todavía más, porque ellas son las verdaderas garantes de la memoria machadiana.
¿Cómo ha sido el proceso? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Me imagino que es lo que os estaréis preguntando… El proyecto de creación del fondo documental «Palabras en el tiempo» ha tenido varias fases:

  • La primera tuvo lugar entre julio de 2010 y febrero de 2011 y consistió en la recopilación del material conservado en las casas de Miguel Martínez, de Paul Combeau y de otros miembros de la Fundación, y en su ordenación tipológica y cronológica del mismo.
  • La segunda fase, desarrollada entre julio de 2011 y junio de 2012, tuvo como objetivos principales la elaboración del cuadro de clasificación del fondo y la preparación de la documentación de cara a su catalogación posterior, ya que muchos de los documentos se encontraban en mal estado: tenían partes borradas y agujeros, así como restos de humedad, de cera, de tierra, de antiguos elementos de sujeción, estaban plastificados o grapados, etc.
  • Y la tercera fase, desde febrero a julio de 2013, se dedicó a la catalogación y signado de los materiales, a la confección de los instrumentos de descripción del fondo y a la ubicación de éste en la Sala Vauban, actual sede de la Fundación Antonio Machado de Collioure.
  • A partir de ahora nuestro cometido, por tanto, será, por un lado, estudiar la documentación conservada, y por otro, añadir al fondo la que siga generándose, pues se trata de un fondo vivo, que no tiene fin, porque crece, se amplía y enriquece año tras año.

En este momento conservamos alrededor de 4.500 documentos, si bien a éstos deben añadirse algunos nuevos hallazgos que debemos incorporar al fondo en los próximos días y todos los materiales recogidos a lo largo del año 2013. El más antiguo de todos los documentos conservados está fechado el 3 de enero de 1975 y el más moderno puede ser cualquiera de los muchos que seguramente dentro de un rato, cuando vayamos a depositar las flores a la tumba de Antonio Machado, llenen su buzón.

¿Cómo son estos documentos? Si hay algo que caracteriza al fondo documental «Palabras en el tiempo» es su pluralidad formal. Las personas que deciden dedicarle unas cuantas letras al poeta lo hacen empleando múltiples herramientas de escritura (desde máquinas de escribir y ordenadores, lápices y plumas, bolígrafos de tintas de distintos colores, pinturas de madera o de cera, rotuladores, acuarelas y hasta carmín) y escriben, además, sobre cualquier soporte (folios, papel de carta y hojas arrancadas de agendas, cuadernos o blocs, papel de fumar, papel higiénico, cartulinas, cartón, tickets, etiquetas, servilletas, pañuelos, post-its, billetes, folletos, telegramas, recibos bancarios, facturas, entradas de espectáculos y museos, tarjetas de visita, partituras, incluso trozos de madera, telas y piedras, y hasta la propia tumba).
La mayoría de los documentos, por otra parte, están escritos en castellano y en catalán, seguidos en número por los escritos en francés, aunque también hay casos extraordinarios de mensajes cifrados (que aún no hemos tenido tiempo de descifrar) y de documentos escritos en gallego, vasco, inglés, italiano, alemán, árabe o checo.

[Esta heterogeneidad formal de los testimonios conservados se refleja también en la enorme diversidad autoral: aunque la mayor parte de los documentos parecen haber sido escritos por personas adultas y por adolescentes, no faltan tampoco los redactados por niños. Igualmente, hay documentos firmados por una sola persona como documentos colectivos, escritos por grupos de amigos, de estudiantes, de asociaciones o de una misma familia, por ejemplo, que generalmente suelen contener huellas de haber sido leídos y/o cantados en común. Son pocos, sin embargo, los autores que especifican su situación profesional, si bien en los casos en los que ésta aparece citada casi siempre se trata de estudiantes y profesores, así como de personas relacionadas con el mundo de las artes y de las letras (actores, periodistas, pintores, músicos, etc.).

En total, el fondo se compone de las siguientes siete secciones:

  • La primera sección, «Mensajes», es una de las más amplias. Se trata, en general, de documentos breves que las personas que visitan la tumba le escriben a Antonio Machado bien como agradecimiento por su poesía y por su vida, bien a modo de dedicatoria o de petición (amor, suerte, salud, dinero, trabajo, protección, etc.).
  • La segunda sección, «Correspondencia», está compuesta por las cartas que la gente deposita personalmente o a través de algún intermediario en el buzón o envía por correo postal al Cementerio Municipal de Collioure.
  • La tercera sección, «Poesías y textos literarios», está conformada por poemas de Antonio Machado, así como por diversas composiciones literarias y musicales y por poemas que los visitantes le dedican. Algunos son inéditos y compuestos para la ocasión, otros han sido ya publicados y un buen número de ellos son copias de otros poetas, contemporáneos o no a Machado, como, por ejemplo, Gustavo Adolfo Bécquer, Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, Pablo Neruda o Ángel González.
  • La cuarta sección, «Publicaciones», alberga libros completos que la gente deja sobre la tumba, revistas, recortes de prensa, folletos, programas y otros documentos dotados o no de ISBN y/o Depósito Legal.
  • La quinta sección, «Dibujos», contiene aquellos dibujos que los visitantes regalan al poeta. De calidades muy diversas, la mayoría están relacionados con su trayectoria vital y profesional, destacando entre los mismos los retratos, la representación de algunos de sus poemas más populares y de distintas escenas de su vida, especialmente sus últimos días en Collioure.
  • La sexta sección, «Escritos escolares», claramente predominante en el fondo junto a la primera, son aquellos documentos producidos por estudiantes de distintos niveles (especialmente de Bachillerato) en el marco de distintas materias (Historia, Lengua y Literatura española y Francés, fundamentalmente). Entre estos documentos escolares encontramos trabajos, exámenes, apuntes de clase, dedicatorias, hojas de firmas, murales, dibujos, etc.
  • Por último, la séptima sección, «Ofrendas», está formada por todos aquellos documentos y objetos que, a modo de don u ofrenda, se entregan y dedican al poeta, fundamentalmente placas y tarjetas de visita, pero también fotografías, tarjetas postales sin escribir, estampas, calendarios, adhesivos, monedas, banderas, sellos, pines, chapas, llaves, cortezas y ramas de árboles, marca-páginas, saquitos con tierra, cintas y bandas, flores de tela y de papel, piedras, estatuillas, ropa y complementos, etc.

Cuando uno lee los documentos que os acabo de mostrar y que vais a tener la posibilidad de ver esta tarde cuando inauguremos oficialmente el fondo en la Sala Vauban, de lo primero que se da cuenta es de que, gracias a todos estos testimonios, Antonio Machado se ha convertido en un poeta inmortal, porque miles y miles de personas le siguen leyendo y recordando cada día como uno de los poetas más importantes de la literatura española y universal de todos los tiempos, de ahí la alabanza y la veneración que muestran hacia él cuando le escriben y el reconocimiento constante que hacen del legado cultural que nos ha dejado.

Otra de las cosas que uno piensa cuando tiene entre sus manos toda esta documentación es que hay muchas personas que conciben a Antonio Machado como un ser excepcional, como un santo capaz de conceder deseos, solucionar problemas y hacer de intermediario entre éste y el otro mundo, al tiempo que como un hombre sabio y un gran maestro, como una persona valiente, bondadosa, tolerante, justa, libre, luchadora, generosa y sensible, que puede y debe servir de modelo a los demás.

Todo ello se refleja en el constante reconocimiento que, junto a su obra, merece la vida del poeta, su conducta intachable, su moral inquebrantable. La tumba de Antonio Machado se convierte, de este modo, en una especie de altar improvisado donde la gente acude con respeto y admiración a establecer una suerte de diálogo directo con el poeta, a la vez que la visita al Cementerio Municipal de Collioure puede entenderse como el final de un peregrinaje laico al que preceden otras estaciones inevitables, como Sevilla, Soria, Baeza o Rocafort.

Finalmente, los documentos conservados en el fondo «Palabras en el tiempo» nos permiten comprender otro aspecto clave en relación a la figura de Antonio Machado: su conversión en el símbolo por excelencia del exilio español, puesto que es considerado, por encima de todo, como la representación de todas aquellas personas que tuvieron que huir de España tras la victoria franquista, especialmente de quienes murieron lejos de su casa y de su familia, de quienes lo perdieron todo, hasta la propia vida. Por eso, muchos testimonios presentan, a un mismo tiempo, un tono de denuncia, de reivindicación y de lamento.

Para terminar, me gustaría explicaros que el objetivo esencial de este fondo no es otro que mostrarle al mundo lo que Antonio Machado fue, es y será, su manera de ver y entender las cosas, su modo sencillo de transmitir las verdades y defender aquello que creía justo, para de esa manera contribuir, en la medida de lo posible, a difundir su legado y a construir su memoria, que es también la nuestra.
Cuando el 22 de febrero de 1959 Blas de Otero acudió a Collioure para rendir homenaje a nuestro poeta, como estamos haciendo hoy todos y cada uno de nosotros, Radio París le hizo una entrevista. Una de las preguntas que tuvo que responder fue qué ha sentido al visitar la tumba de Antonio Machado. Y Blas de Otero, con el aplomo y la contundencia que le caracterizaban, dijo lo siguiente:
Es cierto que una lenta pena latía en el fondo: nuestro más grande, nuestro más querido poeta quedó aquí, en Collioure, serenamente fiel hasta su final. Pero nadie quiere remover ni avivar otro triste tiempo de nuestra patria. Nadie, y menos que nadie las nuevas vidas que desde entonces han ido pujando. Ninguno de ellos vuelve la cabeza hacia el hacha y el tajo. Todos miran, desean, exigen el retoñar de un tronco único. Abierto y al libre aire de una justicia ineludible. Como los soñó siempre don Antonio Machado. Silencioso, grávido de misteriosa luz, que el ciprés se seque y puje el olivo.

Y yo os digo hoy: aunque los cipreses que flanquean y cobijan la tumba de Antonio Machado mueran algún día y dejen de dar sombra a su lápida y la protejan de la Tramontana, los documentos que conservamos en el fondo «Palabras en el tiempo», como las ramas siempre verdes y fuertes de los olivos, no morirán nunca. Seguirán aquí y gritarán siglos tras siglos, generación tras generación, que es en Collioure donde reposa este hombre bueno que con su poesía y con su vida obró el milagro de hacer un poquito más grande el corazón de la tierra.

Muchas gracias.